
El mundo jurídico está conformado por diversos escenarios, cuando empiezas a estudiar derecho nadie te dice como va a ser tu experiencia ¡Y está bien! de eso se trata, de que construyas tu propio recorrido en tan hermosa ciencia, ya que por mucho muchos datos o tips que te den ninguna información va a sustituir la práctica que tu mismo vas a tener, es normal imaginar situaciones, planificar actividades e inclusive soñar con todo lo positivo que quieras lograr en tu desarrollo profesional, pero es importantísimo comprender la realidad, tener contacto con el estilo de vida jurídico que quieres asumir y estar dispuesto a crecer en un área que por mas que te prepares para ejercerla siempre te va a mostrar nuevas formas, nuevos procedimientos y nuevas situaciones de las cuales vas a aprender a solucionar realmente cuando te toque enfrentarlas.
La experiencia del salón de clases es maravillosa para tu formación, por que una escuela de derecho va mas allá de aprender conceptos, definiciones y artículos de la Constitución y demás leyes, en la escuela de derecho ejercitas el arte de pensar, aplicas la ingeniería interpretativa, entrenas la oratoria y colocas las bases de tu profesión. Se trata de la experimentación de un entrenamiento constante donde el talento, la motivación y la disciplina consiguen el lugar ideal para mostrarse, surgen los retos personales para mejorar tus habilidades blandas y las oportunidades idóneas para reforzar tus habilidades fuertes, allí vas forjando el camino profesional para recorrerlo con esfuerzo y dedicación cuando comiences a desempeñar el rol de abogado en la calle; obviamente puedes tener alguna experiencia como pasante mientras estudias derecho, también puedes hacer ciertas actividades en bufetes o instituciones ya que todo suma, pero la calle de la que te hablo en este artículo es la que vas a conocer cuando ya eres abogado y te encuentras facultado para realizar los actos propios de la profesión.
Si hay un lugar que te enseña la práctica directa después que te gradúas es la calle, por mas que le hayas dedicado años a ciertas tareas que te permitieron estar en contacto con profesionales en tu época de estudiante, aprender ciertas cosas y entender el funcionamiento de otras, cuando te toca realizar tus primeros trabajos profesionales la sensación es totalmente distinta, porque ya eres tu quien debe brindar solución a tus clientes, así compartas oficina con otros colegas, hay casos en los que eres tu quien debe asumirlos, y la calle te enseña a desenvolverte, porque el escenario se amplía aumentando el nivel de responsabilidad para tí, porque en la calle nada es pequeño, todo es relevante para poder construir procesos exitosos y obtener resultados satisfactorios. Actualmente recorrer la calle no solo implica desplazarse por las vías tradicionales que por años fungieron como plataformas idóneas para quienes con esfuerzo supieron dominarlas, esas que forjaron a miles de abogados en otras época y tienen que convivir e inclusive competir con otras mas novedosas, recorrer la calle hoy implica adaptarse a otras modalidades que han surgido y siguen surgiendo de manera vertiginosa, al punto de llegar a sustituir actos y herramientas que han quedado atrás.
Un lugar por excelencia con el que se suele asociar a un abogado es la oficina, entendida esta como el espacio físico en el cual se puede ubicar a dicho profesional para recibir asesorías o contratar sus servicios, los famosos bufetes y las oficinas de las instituciones públicas o privadas sirven para el contacto directo abogado-cliente o abogado-público general, pero en la actualidad no son el único punto de encuentro para dicha relación, la tecnología vino a cambiar y facilitar el contacto para muchos actos que antes requerían de la obligatoriedad presencial y hoy se pueden hacer de manera virtual: las asesorías virtuales, los trámites online, entre otros, lógicamente hay actuaciones que requieren ser realizadas de forma directa, pero cada vez se van sumando otras que permiten trabajar desde casa o desde cualquier otro lugar, porque ya el término oficina no se reduce un establecimiento físico y mucho menos a un modelo de establecimiento físico en particular, un abogado puede estar haciendo actividades cotidianas y con solo tomar el teléfono puede iniciar, continuar o finalizar un trabajo vinculado al ejercicio de profesión, algo que hace unas décadas era impensable o parecía una lejana fantasía para quienes debían trasladarse a un sitio específico para poder trabajar.









Debe estar conectado para enviar un comentario.