
Si observamos con cuidado el estereotipo de ganadores y perdedores está tan arraigado en la sociedad que pareciera un diseño estructurado para influir directamente en una mayoría que se acostumbró a vivir en modo automático, siguiendo modelos educativos que se enfocan mas en calificar muestras de aprendizajes momentáneos que en cultivar y promover el desarrollo de las distintas potencialidades que tienen los alumnos, porque pareciera que a nivel educativo empieza a implementarse la popular “ley del embudo” situando a unos en lo ancho y a otros en lo estrecho, un hecho que sirve de antesala para el plato fuerte que viene en la adultez, como si se tratara de un diseño finamente calculado que por años ha metido sus manos no solo en la educación, sino también en la economía y en todas las áreas que conforman la dinámica social…
Cuando le sumamos al escenario educativo de “ganadores y perdedores” el escenario comunicacional que promueve estereotipos de belleza que parecen muy lejanos para cualquier persona cobijada por la normalidad, premios que celebran la fama por encima del arte, ídolos deportivos en constante comparación con sus colegas, entre otros bombardeos de distracción masiva, toma mayor relevancia la idea de la manipulación a gran escala que lleva décadas haciendo estragos en las mayorías fácilmente manipulables. Hace dos décadas podíamos observar como el mensaje de ganadores y perdedores que llegaba a las masas para intentar sembrar el criterio de “los mejores y los peores de la sociedad” ocupaba titulares en los periódicos, espacios televisivos, cuotas de publicidad radial y estereotipos cinematográficos, algo que hoy vemos de manera exagerada en las redes sociales e inclusive en el bombardeo publicitario de cualquier App que usamos en nuestros teléfonos.
La razón por la cual he querido hablar de tan importante tema en este blog jurídico es porque el derecho no está exento de esta estrategia de alto impacto que pocos logran esquivar o al menos manejar de buena manera para no caer en la elaborada trampa de la manipulación social, un estudiante de derecho o un abogado pueden forjar su propio camino con el esfuerzo y las herramientas que lo formen como profesional, sin dejarse golpear por los guantes malintencionados de la subestimación, la comparación demeritoria y las etiquetas basadas en estándares arraigados, está demostrado que el que quiere y lo intenta puede, hay que creer en lo que hacemos, hay que combatir los obstáculos negativos que intentan sabotear los pasos de quienes hemos decidido caminar con valentía, hay que valorar cada logro personal en la intimidad de nuestros respectivos procesos de crecimiento, hay que comprender que una puntuación no nos define, y hay que construir lo que queremos sin depender de la aprobación de otros que pretenden juzgarnos frecuentemente con palabras o con likes.
Es hermoso conocer las historias de éxito de aquellos a quienes nadie les apostaba nada y si fuera por los constructos sociales las probabilidades de que conquistaran grandes logros eran de un mínimo porcentaje, por tal motivo suenan increíbles e impresionantes los casos de personas que contra todo pronóstico han conseguido hazañas exitosas; a las mayorías se les hace raro ver realidades que parecen sacadas de alguna narrativa fantástica, esto sucede por el condicionamiento arraigado que no les deja ver que los valores humanos y todo lo concerniente a las capacidades va más allá de una estructura que impulsa una dinámica de desigualdades con muchas vías diseñadas para lo que socialmente se considera fracaso y pequeñas ranuras para lo que socialmente se reconoce como éxito, resulta interesante comprender que por muy pequeña que sea la probabilidad de triunfar en áreas que parecen estar hechas para unos pocos exista la posibilidad del logro exitoso y mejor aún que existan valientes que en el transcurso de la historia han podido superar enormes obstáculos dejando el gran mensaje de que a pesar de no tener el abanico multifactorial a favor se debe trabajar en lo que se tiene y con lo que se tiene sin rendirse e intentandolo constantemente…
TU ERES BUENO EN LO QUE DECIDES HACER CON DETERMINACIÓN.









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