
El ejercicio del derecho plantea una amplia diversidad de situaciones que surgen en la medida de la dinámica propia que demanda la carrera, pero hay que saber diferenciar entre lo que forma parte de los deberes profesionales y lo que no, ya que existe una confusión popular con respecto al desempeño de los abogados, un porcentaje de la sociedad (dependiendo del país) suele creer que un abogado está obligado a inmiscuirse en asuntos de la cotidianidad que no le competen, un concepto equivocado ya dichos asuntos simplemente representan un interés opcional cuya decisión dependerá de cada profesional del derecho en lo que respecta a asumir o no una posición influyente en tales situaciones.
Hay conversaciones entabladas por personas que no son abogados cuya temática principal es un caso de naturaleza jurídica, si bien es cierto que estas personas no le van a dar al tema un enfoque científico también es cierto que gozan de la libertad de expresión para opinar como mejor les parezca, aquí sucede algo muy curioso, que muchas veces en cualquier reunión social dichas personas pretenden que los abogados que estén presentes den asesorías, opinión profesional e incluso una clase de como resolver el caso en cuestión, he allí la pregunta del millón ¿Está obligado el abogado a hacer lo que todos le pidan en cualquier escenario? La respuesta es NO.
Un abogado siempre tiene la opción de decidir, nada le obliga a inmiscuirse en asuntos que no son de su interés, si desea participar lo hará y si no simplemente no participa, el contexto es sumamente importante porque todo dependerá de que tan valioso o productivo le resulte, ya que existen muchos escenarios que le permiten dar una opinión profesional desde la modalidad de su preferencia, por ejemplo: entrevistas en los medios de comunicación, clases o actividades interactivas en instituciones académicas, contenido de valor a través de las redes sociales, entre otras; lo importante es no reducir la eficiencia y productividad del ejercicio de la profesión por complacer a todo el mundo.
A los estudiantes de derecho para su futuro ejercicio profesional y a los colegas que se encuentran ejerciendo actualmente les recomiendo colocar las prioridades de nuestra ciencia por encima del protagonismo ocasional, somos auxiliares de justicia y tenemos un compromiso social, pero las cosas hay que hacerlas de conformidad con la ley, con la ética profesional y con los valores positivos que acompañen nuestro desempeño, siempre es importante tomar en consideración el contexto y abordarlo de la mejor manera posible.









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