Las dos caras del proselitismo…

Bienvenidos a una nueva publicación de Enderechate, quiero saludar a todos mis lectores que se encuentran en diferentes países del mundo, especialmente a los nuevos lectores que cada día se suman para recibir de buena manera el contenido que les comparto a través de este medio digital. En esta oportunidad les traigo un artículo en la sección #política del blog para abordar el tema del proselitismo.

Cuando escuchamos a un político hablar debemos estar atentos a lo que dicen porque es la oratoria el elemento clave de su mensaje hacia las masas. A lo largo de la historia han existido frases célebres, contundentes o inolvidables por parte de quienes tienen la tarea de gobernar o pretenden hacerlo, muchas de esas palabras han servido para llevarlos al éxito o al fracaso, así de delicado es el proselitismo, puede fortalecer o debilitar al político según lo que diga y como lo diga.

Pero ¿qué es el proselitismo? De acuerdo con la definición que nos aporta el diccionario Larousse la palabra proselitismo significa: “celo exagerado por hacer prosélitos” y prosélito etimológicamente viene del latín “tardío proselytus” y del griego prosílytos “el que se establece en un país, persona ganada para una opinión, una doctrina, un partido, etc”. Por su parte el diccionario Ruy Díaz de ciencias jurídicas y sociales define la palabra prosélito como: “aquel que se adscribe a una idea, pensamiento o doctrina determinada” y en materia religiosa “se denomina así a quien se convierte a la fe católica”.

Tomando en consideración la consulta bibliográfica, tenemos que el sentido del proselitismo implica una exageración, una tardanza y una determinación, pero… ¿Cómo es esto? La exageración consiste en proyectar la idea con la mayor amplitud posible, la tardanza se refiere a hacer ver la idea como algo perdurable en el tiempo y la determinación se basa en el convencimiento que debe irradiar esa idea.

Visto de esta manera, surge la interrogante: ¿Cuándo falla el proselitismo? Cuando la exageración no es creíble, ejecutable o posible, cuando la idea no tiene la suficiente fuerza como para perdurar en el tiempo y cuando no es convincente la idea como para captar la simpatía de las masas. Esto es un uso inverso del proselitismo, por ende, el efecto que provoca es también contrario al que naturalmente se espera.

Entonces tenemos dos caras del proselitismo, una en positivo y otra en negativo, es por ello que vemos en los políticos grandes discursos y grandes “metidas de pata”, pero ambas pueden resultar inolvidables e inclusive convertirse en parte de la cultura popular. Y no se por que razón, pero para la memoria colectiva resultan más fáciles de recordar los desaciertos o errores de los políticos, para muestra colocaré una lista con 7 joyitas que han quedado para el recuerdo de todos los venezolanos y ustedes se encargan de investigar quienes fueron sus autores:

  1. “La multiplicación de los penes”
  2. “Ni bien ni mal sino todo lo contrario”
  3. “Un cacerolazo para drenar la arrechera”
  4. “Una isla rodeada de agua”
  5. “Le vamos a freír la cabeza en aceite a los adecos”
  6. “Una gota de petróleo para cada venezolano”
  7. “La gente se va a poder bañar en el río Guaire”

Así de pintoresco es el mundo del proselitismo, a veces insólito e incoherente, pero otras veces astuto y certero. No olvidemos que la política como ciencia debe ocuparse del planteamiento del problema y valerse de la metodología para responder las interrogantes que surjan de esa problemática, pero he allí un error común, el hecho de que los políticos se aparten de las bases científicas de la política no la hace menos ciencia que otras ciencias, pero eso de no manejar un orden o estructura que permita obtener resultados de interés colectivo causa la inevitable improvisación, que es sinónimo de atraso y estancamiento.

Cuando evalúo el éxito de los países desarrollados, me encuentro con que todos ellos tienen factores comunes a pesar de sus diferencias culturales, hay muchísimo trabajo constructivo, organización, planificación y obras. Esto se logra con una visión científica del panorama, porque por ejemplo, la práctica de la política en los países subdesarrollados es mayormente desorganizada e idólatra en el sentido de la “adoración a sus políticos” porque por lo general quienes llegan al poder se valen de actos proselitistas que luego nada tienen que ver con la gestión gubernamental, son electos por la emoción que despiertan en la población y al momento de hacer la tarea correspondiente salen reprobados.

Espero que esta publicación haya sido de utilidad para todos ustedes, recuerden que pueden suscribirse a mi blog, así como también dejarme sus comentarios, los leo y respondo a todos mis lectores. ¡Hasta la próxima! 😘