Se acercan las elecciones regionales en Venezuela.

El 21 de noviembre de este 2021 son las elecciones para escoger los gobernadores, alcaldes y concejales en cada uno de los estados y municipios del país. Otra elección de las tantas que se han realizado durante las más de dos décadas de socialismo, un socialismo que no ha eliminado los comicios electorales sino que al contrario se ha encargado de mostrar al mundo que en este país la gente sale a votar, pero existen particularidades en las votaciones que merecen ser analizadas.

Para empezar, en Venezuela además de realizarse las elecciones correspondientes a cada nuevo período gubernamental también ha tenido cabida la figura del referéndum, desde el año 1999 hasta la actualidad el voto ha estado presente y es algo que llama la atención a cualquier persona del mundo debido al tipo de gobierno cuya permanencia en el poder sigue intacta a pesar de la crisis y del gran rechazo social que existe hacia las consecuencias de esa crisis.

Aquí el problema no es de imposición directa porque se ha mantenido el derecho al voto en todo momento, aquí el problema radica en el peligro de una imposición indirecta que no respete esos votos. Desde hace años existe la duda ciudadana de ¿por qué siguen siendo electos los candidatos del gobierno a pesar del rechazo social? Lo que ha creado una gran desconfianza en los electores, muchas personas no salen a votar porque no creen en el sistema electoral venezolano, no lo ven como un órgano imparcial y de allí surge la figura de los NINI, ya que así son llamadas las personas que no salen a votar y cuyo término pretende asegurar que “ni son de un lado ni son de otro” politicamente hablando, aunque sus motivos quizá no tengan nada que ver con el ser o no ser sino con el no confiar.

Pero ¿Cuál es el panorama previo a las próximas elecciones? A poco menos de tres meses para las regionales voy a dar mi opinión basándome en lo que veo en la calle y extraigo del comportamiento social que percibo.

Desde el punto de vista de las candidaturas, el PSUV que es el partido de gobierno realizó unas elecciones primarias para escoger a sus candidatos, en algunos casos no fueron designados los ganadores de esas elecciones, sino que la directiva de ese partido colocó a alguien distinto que no se midió en esas votaciones, con el argumento de que el ganador no tenía un mínimo de 10 puntos de diferencia sobre su competidor más cercano. Así las cosas en esa tolda, ahora hablemos de su contraparte política, los demás partidos políticos que son muchísimos procedieron de forma distinta, en la mayoría de los estados y municipios designaron a sus candidatos por acuerdos entre sus miembros y sólo un pequeño porcentaje en algunos puntos geográficos procedió a través de elecciones internas.

Tenemos así que el PSUV tiene a sus candidatos por elecciones primarias y por designación extra electoral por los motivos antes señalados y los otros partidos tienen a sus candidatos por nombramiento acordado y en un porcentaje menor por elecciones internas. ¿Qué es lo curioso de ésto? Que el PSUV presenta un solo candidato para cada cargo y los demás partidos presentan varios candidatos para un mismo cargo, teóricamente una manera tonta de dividir los votos que pudieran favorecer en su conjunto a un solo candidato que se mida con el candidato único del PSUV.

Visto de esa manera e independientemente de las dudas que genere el CNE dos más dos son cuatro y hasta un ciego puede ver que a pesar del rechazo que pueda existir frente a una crisis nacional, los que buscan votos para un solo candidato llevan gran ventaja sobre los que buscan votos para varios candidatos, porque los que apoyan al candidato único de su partido tienen un solo objetivo mientras que los que dividen los votos tienen tantos objetivos como candidatos presenten.

Ahora bien… ¿Se trata de una torpeza política o de jugar a favor del gobierno? Porque revisando por aquí, la oposición política muestra a algunos de sus partidos en grupos como lo es el G4, la Alianza democrática y otras alternativas que hay por allí. Inclusive hay partidos que no son tan viejos en la escena política y pagan más publicidad radial que los partidos políticos tradicionales, candidatos poco conocidos y hasta personajes sin propuestas que se presentan a hablar en los distintos medios de comunicación.

En cuanto a la campaña electoral como tal, se nota un ambiente menos eufórico que otras veces, panorama que se viene repitiendo desde hace varios años, nada que ver con el calor político que impregnaba las presidenciales de los años 2012 y 2013 e incluso las parlamentarias del 2015, de allí en adelante la politiquería ha entrado en modo refrigerador. Algunos actos proselitistas, una que otra conversación aburrida en los medios y pocas propuestas desde el punto de vista de lo que conocemos como gestión.

Siendo sincera jamás me he identificado con el gobierno que lleva más de dos décadas instaurado en mí país, pero tampoco me identifico con cualquier personaje que se haga pasar por opositor, de hecho no pertenezco a ningún partido político, hasta ahora ni me ha pasado por la mente inscribirme en alguno y creo firmemente que la única y verdadera oposición que existe en la actualidad es la oposición social, esa que está conformada por las personas que se han visto afectadas en su calidad de vida, para mí desde hace rato no hay oposición política que represente a ese sector, en mí opinión esas personas que no comulgan con la ideología gubernamental no están representadas. Soy venezolana, abogada y bloguera, me disfruto el rol de escritora para medios digitales y cuando escribo sobre temas políticos lo hago como ciudadana, como observadora y como analista de la realidad social que vive mi amada Venezuela.

Para ser más crítica aún, en lo que respecta a los posibles resultados de las elecciones del 21 de noviembre del año en curso, no me extraña una total o casi total toma de las alcaldías y gobernaciones del país por parte del partido de gobierno, una vez más se torna fácil para esa tolda el apoderamiento de los cargos políticos importantes, ya sucedió con las todavía recientes parlamentarias ¿por qué sucedería algo distinto? Particularmente no lo creo, quizá una minoría porcentual pudiere concedérsele a los demás partidos que fungen como “adversarios políticos del gobierno” como un asunto de mínima credibilidad en el CNE como órgano electoral para que no sea visto con total reproche por algunos, digamos que como una pequeña justificación de transparencia, pero eso de elecciones reñidas no lo veo factible, eso de 50 y 50 mucho menos.

Algún hecho extraordinario o algo parecido a un milagro es la esperanza de quienes quieren seguir viviendo en el país pero en un mejor contexto. En medio de una crisis caótica que afecta a la gran mayoría de la población, es de ingenuos pensar que quienes tienen más de 20 años en el poder van a solucionar las problemáticas que ellos mismos han provocado, pero es de pendejos creer que quienes han sido cómplices de tales descalabros tienen la solución en sus manos…